El día que fui amenazado por Tuenti

Esta semana se cumplen 6 años de la publicación del “Tuenti Monitor”. Posiblemente no te suene de nada, pero estás de suerte… ¡para eso estoy yo!

Tuenti Monitor

Tuenti

En 2006 apareció en España la red social Tuenti. En sus primeros años de vida, su éxito fue bastante notable, y casi todos los jóvenes -y no tan jóvenes- del momento teníamos nuestra cuenta. La red era bastante activa, la gente comentaba las publicaciones, subía fotos… me atrevería a decir que tenía más interacción que Facebook, cuyo auge llegó a nuestro país un poco más tarde.

En medio de este movimiento me encontraba yo. A pesar de mis tuenti-largos años, era un usuario bastante activo de la red, y solía pasar bastante rato pendiente de las notificaciones. Fulanito ha comentado tu foto, Menganito te ha etiquetado en una foto, o las mejores… ¡Fulanita quiere ser tu amiga!

¿En serio?

Tuenti Monitor

Se me ocurrió entonces que eso de estar entrando en la web cada 2 por 3 para ver si había novedades era una pérdida de tiempo, y decidí programar una aplicación que lo hiciera por mí. En primer lugar no le puse ni nombre, ni me preocupé por su diseño o usabilidad… sólo hice un cacharro que entraba al Tuenti cada X minutos, accedía a mi cuenta y me avisaba si había algo interesante que ver. Poco a poco la fui perfeccionando y, pasados unos días, se había convertido en una aplicación curiosa, que además me ofrecía un servicio cojonudo.

Pensé que yo no podía ser el único friki de España que le viera utilidad a aquello, así que la maqueé un poco, la diseñé lo mejor que supe, y la bauticé como “Tuenti Monitor”, con acento en la primera “o”, ya saben… rollo americano. El siguiente paso fue meterla en algunos canales de distribución (softonic, uptodown, portalprogramas,…), crear una pequeña página explicando la aplicación (tuentimonitor.com) y hablar de ella en algunos foros.

Lo que pasó a partir de aquí fue algo tan asombroso como inesperado.

Petarlo muy fuerte

En los primeros días, había un goteo de descargas bastante pobre. La gente se iba enterando por el boca a boca, y cada día había 5-10 usuarios nuevos, prácticamente todos conocidos de mis redes sociales… hasta que un día, no sé cómo ni por qué, el famoso blog Genbeta decidió publicar una review de mi programa, haciendo que la noticia llegara a miles de personas. En poco tiempo la aplicación contaba ya con 50.000 descargas. Tras una actualización y algunos días más, la cifra se había disparado por encima de los 200.000 usuarios. En este momento, resonaban en mi cabeza las palabras de mi amigo Antonio… “Te vas a forrar”.

fuck yea

El problema es que aquella aplicación había nacido como algo gratuito, sin ánimo de lucro. Nunca pensé en una forma de monetizar aquel flujo de usuarios, así que no veía la forma de forrarme… lo cual habría estado bastante bien, ¡para qué engañarnos!.

Un buen día recibo un email desde el formulario de contacto de mi web, de un tipo que decía ser de Microsoft, y que quería hablar conmigo. Yo, que soy bastante desconfiado y que tengo muchos amigos muy cabrones, pensé que era una broma de alguno de ellos, así que le pedí que me escribiera desde su correo personal. JA! Me la vas a pegar a mí!

Pasados unos minutos recibo un correo de una dirección “@microsoft.com”. Y flipo, flipo mucho. El individuo en cuestión era Jaime Esteban Saez, y efectivamente era el jefe de producto de Windows Live en España. Había tenido conocimiento del Tuenti Monitor y quería que yo desarrollara un plugin para conectar Tuenti con la Windows Live Gallery. Mantuvimos algunas conversaciones más, le envié un presupuesto, lo aceptó (debí pedir más, ¡siempre hay que pedir más!) y… no me iba a forrar, pero ya iba a sacar algunas perras gracias al programita.

Me puse manos a la obra. Quería hacerlo muy muy bien. Era una oportunidad importante para mí, y estuve algunas semanas trabajando a tope en este proyecto.

La decepción

Pero nuevamente, un email. En este caso, la interlocutora era Natalia Martos Díaz, que en aquel entonces dirigía el departamento legal de Tuenti. Al parecer, no les había hecho mucha gracia que usara el nombre Tuenti en mi aplicación, y me exigían amablemente la retirada de la misma:

Hola Michel,
Te escribo en representación de Tuenti como Directora Jurídica. Se que has tenido algún contacto con Ícaro Moyano para la validación de la aplicación que has desarrollado en su versión 2. Igualmente, quiero contactarte primero de manera amistosa para solictarte la retirada total de Tuentimonitor.com y el uso de esta aplicación ya que nos perjudica tanto a nivel de imagen y competencia como en aspectos relacionados con la protección de datos. Desarrollas una aplicación Tuenti que no ha sido realizada por Tuenti.
Por este motivo, te ruego ceses en la comunicación pública y uso de tuentimonitor.com así como de la propia aplicación para poder resolver de una manera amistosa esta situación.
Por favor, en caso de aceptar nuestra petición, comunícamelo lo antes posible a los efectos de paralizar ls acciones legales que nos asisten en Derecho.
Un saludo.

De entrada no me parecía algo insalvable, así que decidí repasar las condiciones de uso publicadas en la web de Tuenti, y responderle a Natalia comentándolas punto por punto, exponiendo por qué consideraba que no incumplía ninguna… pero no recibí respuesta.

Unos 15 días después, recibo en casa un burofax de Tuenti, ya en un tono mucho menos amistoso, dándome 48 horas de plazo para retirar la página web, el programa, y dejar de hacerle publicidad. Por supuesto, me amenazaban con represalias legales de todo tipo. En esta época, Tuenti solía utilizar este tipo de “cease & desist” contra todas las páginas o aplicaciones que, como la mía, interactuaban con su web. Por otro lado se las iban dando de amantes del software libre, la colaboración y el flower power.

Como era de esperar, también contactó conmigo Microsoft, para decirme que Tuenti no les autorizaba que yo hiciera ningún desarrollo relacionado con su web.

Llegados a este punto, tenía dos opciones: O iniciaba una batalla legal contra una empresa muy gorda, para mantener una aplicación que me estaba dando cero euros de beneficios… o les hacía caso. Y como uno no siempre se puede hacer el héroe, les hice caso y eliminé todo rastro de la aplicación, al menos de donde yo podía hacerlo.

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La vida sigue

Algunas cifras:

Descargas desde Softonic: 56.746
Descargas desde UpToDown: 374.668
Descargas desde Portal Programas: 34.952

Además existen multitud de plataformas que no reflejan el número de descargas totales, así que el alcance del Tuenti Monitor es una incógnita que debe estar entre “mucho” y “un huevo”.

A día de hoy, todavía se puede obtener la aplicación en multitud de páginas de descargas. Ya no funciona, ni le sigo dando soporte… pero sigue ahí como un bonito recuerdo, como la demostración de que un emprendedor, con una buena idea, puede llegar muy lejos. Yo no tuve la suerte de rentabilizar la mía (sigo intentando hacerlo con otras), pero puede que tú que estás leyendo esto sí la tengas.

Ahora que han pasado años de esto, lo veo como una anécdota graciosa para contar a mis nietos…

¡y a todos ustedes!

Abuelo cebolleta

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