Agosto de 2020. Media España en la playa, la otra media con la mascarilla en el codo, y de repente salta la bomba: Messi quiere irse del Barça. Pero lo que me dejó descolocado no fue el qué, fue el cómo. No hubo rueda de prensa ni post en redes. Lo comunicó por burofax. Sí, burofax, eso que casi todos habíamos visto solo en series de abogados.
Resumiendo mucho, un burofax es un envío certificado que deja constancia legal de qué mandas, a quién y cuándo. Hoy cualquiera de nosotros lo habría resuelto con un email cifrado y a correr, pero cuando hay un contrato de cientos de millones en juego los abogados prefieren el papel de toda la vida. Si te va la letra pequeña, ESPN publicó en su día el contenido completo del burofax cuando por fin salió a la luz. Y como aquí todo acaba siendo un Messi contra Cristiano, me puse a repasar cómo ha anunciado cada uno sus grandes cambios de equipo, que no han sido pocos (por cierto, si te pica la curiosidad de quién ha ganado más títulos de clubes después de los 30, lo tienes todo desglosado en la web).
Spoiler: no se parecen en nada.
El burofax de Messi: diez días de locura
Venimos del 2-8 contra el Bayern en Lisboa, que todavía escuece. Diez días después, el 25 de agosto, se conoce que Leo ha mandado el famoso documento al club. Su idea era agarrarse a una cláusula del contrato que le dejaba salir gratis al acabar la temporada. El problema: esa cláusula había que activarla antes del 10 de junio, y Messi argumentaba que con la pandemia la temporada se había alargado hasta agosto, así que el plazo también.
El Barça y LaLiga dijeron que nanay, que la cláusula de 700 millones seguía vigente. Messi no fue a las pruebas PCR de la pretemporada, su padre se reunió con Bartomeu y durante una semana no se habló de otra cosa en ningún bar de España. Al final, el 4 de septiembre, Leo anunció en una entrevista que se quedaba porque no quería llevar a juicio al club de su vida. Unas semanas después el que se fue fue Bartomeu.
Visto con perspectiva, el burofax tenía todo el sentido del mundo: si aquello acababa en un juzgado, Messi podía demostrar exactamente qué día avisó. Frío, legal y muy poco romántico. Nada que ver con lo que vino un año después.
Agosto de 2021: el pañuelo de Antonella
El 5 de agosto de 2021 el que habla es el club, con un comunicado: Messi no renueva por «obstáculos económicos y estructurales». Tres días después llega la rueda de prensa que todos recordamos. Leo no consigue ni empezar a hablar, Antonella le pasa un pañuelo y medio mundo culer llora con él desde el sofá. Yo incluído, no me avergüenzo.
Es curioso: el Messi que un año antes quería irse por la vía legal es el mismo que se despide sin poder contener las lágrimas porque, esta vez, no quería marcharse. De ahí a París, dos temporadas que nunca terminaron de encajar.
Y luego, Miami
Para el siguiente cambio, en junio de 2023, Messi eligió otro formato: una entrevista con dos periódicos de Barcelona, Mundo Deportivo y Sport, en la que contó que se iba al Inter Miami. Sin burofax, sin drama y con una explicación bastante humana: quería tranquilidad para él y su familia. Cerrar el círculo contando la noticia a la prensa de la ciudad donde creció tampoco me parece casualidad.
Cristiano, el rey de las despedidas por escrito
Si Messi es de pocas palabras, Cristiano es justo lo contrario. Él controla el mensaje, lo escribe (o lo firma) y lo publica donde más le conviene.
Madrid, 2018. La pista la dio en el mismo césped de Kiev, recién ganada su quinta Champions, cuando dejó caer que había sido muy bonito estar en el Madrid. Todos entendimos el pasado verbal. En julio se hizo oficial su fichaje por la Juventus y lo acompañó de una carta a los madridistas dándoles las gracias por nueve años.
Turín, 2021. Vuelta al Manchester United a finales de agosto, y otra vez despedida en redes, con su mensaje de agradecimiento a la afición de la Juve.
Manchester, 2022. Aquí la cosa se torció. En noviembre, en plena previa del Mundial, suelta una entrevista con Piers Morgan cargando contra el club, contra Ten Hag y contra medio vestuario. A los pocos días, el United y él rescinden el contrato de mutuo acuerdo. Si lo de Messi fue un burofax, lo de Cristiano fue una televisión.
Riad, 2022. El 30 de diciembre aparece con la camiseta del Al Nassr, foto incluida, y empieza su etapa en Arabia.
Dos formas de contar las cosas
Puestos uno al lado del otro, los estilos dicen mucho de cada uno:
- Messi deja que hablen otros. El club, su padre, los abogados o un par de periódicos de confianza. Cuando por fin habla él, suele ser para emocionarse.
- Cristiano lo cuenta él, y casi siempre en sus canales. No es casualidad que sea la persona con más seguidores de Instagram del planeta, ni que en 2024 abriera su propio canal de YouTube y reventara el contador de suscriptores en cuestión de horas.
Lo gracioso es que el post con más «me gusta» de la historia de Instagram no es de Cristiano. Es de Messi, con la Copa del Mundo en brazos en Qatar. Hasta en eso se las apañan para empatar.
¿Y tú cómo lo harías?
A mí me queda la sensación de que ninguno de los dos ha elegido mal: cada uno ha usado el canal que mejor le sienta. Messi, el silencio roto en el momento justo. Cristiano, el foco puesto donde él quiere.
Así que la próxima vez que te toque dejar un trabajo, piensa a cuál te pareces más. ¿Comunicado frío y con acuse de recibo, o carta de despedida con foto incluida? Eso sí, lo del burofax déjalo para cuando tengas una cláusula de 700 millones.
