Pensé escribir esto antes de los partidos de ayer cuando pensaba que las decepciones del mundial venían siendo Bélgica, Uruguay y Ecuador. Estoy seguro que muchos coincidieron conmigo en que los dos equipos sudamericanos necesitaban de un milagro para poder clasificar dado las decepcionantes actuaciones que habían tenido en las dos primeras fechas pero los ecuatorianos dieron la sorpresa y se colaron en dieciseisavos de final demostrando que en el futbol nada está escrito y los partidos hay que jugarlos porque no bastan los historiales para sellar un resultado.
Ayer prácticamente nadie se atrevía a apostar un pan viejo por Ecuador y Uruguay, pero tras ver el partido de los del centro del mundo ayer que nadie le extrañe que Uruguay logre lo impensado y que Bélgica vuelva a ser ese equipo que mágicamente logra decepcionarte cuando no esperabas nada de él.
